martes, 7 de febrero de 2017

Pintura de Caballote: El Garambullo y El Viejo Verde.



                Se ha terminado Enero, camaradas y camarodos, y el viento fresco y a veces frío de las tardes nos baña con un sentimiento de nostalgia, ¿a poco no? Y aunque el año apenas empiece, ése vientecillo frío se mete bien adentro, le levanta a uno la piel, y la sensación es como de final. No sé si a ustedes les ocurra, pero a mí Enero y Febrero me sientan a final, como que algo se termina, con la promesa de que algo nuevo está metidito en su semillita y apenas empiece a hacer calor –porque lo hará, ténganlo por seguro, y entonces maldeciremos el tremendo calor y añoraremos éstos momentos de éste bello frío- brotará. Esperemos que sea algo bueno.

                Quiero mostrarles un par de ejercicios que hice con mis jóvenes alumnos, ahora que estamos viendo la pintura al óleo. Se trata de un par de cuadros que hice junto a ellos, como en los viejos tiempos de la academia, saboreando ése gusto a ser compañeros y no profesor y alumnos. Pintar por pintar, dejarse fluir por ésa vena sensible que muchos tienen dormida, pero nosotros no. Pintar es algo muy agradable.

                El primer cuadro es producido por una idea que soltó Diego –el mayor de mis muchachos- y es ésta: Un Árbol de Rostros. Caminando hacia su casa, tengo que atravesar un canal de riego y unos campos donde a veces las vacas van a pastar; es un bello escenario, pero me temo que gente irresponsable lucha porque sitios así, se llenen de basura y desperdicios. Por lo mismo, ése camino se halla lleno de desechos de cascajo y residuos de materiales de construcción, amén de basura y hasta animales muertos. Sin embargo, en los desechos de alguien irresponsable, uno puede hallar algo que hacer con sólo un poquito de creatividad. Iba caminando, y de pronto me hallo con un montón de tejas de barro quebradas. Algo se iluminó dentro de mí.


                Recogí cuatro tejas, las que a mi juicio se hallaban en mejores condiciones, y una vez que las hubimos lavado con detergente y agua, se hallaban listas para ser utilizadas como lienzos. Las ventajas del barro son inapreciables cuando se pinta: no se deteriora como las telas, prácticamente es eterno (a no ser que se las sorraje contra el piso), su tonalidad obscura permite que se realcen los tonos claros con facilidad, y sobre todo, no necesita mayor imprimatura que una capa generosa de aceite de linaza como sellador. De la idea de Diego surgió “Árbola”, que es ésta y que ya les había presentado en una entrega anterior junto con un pequeño cuento, pero, ¡qué carajos! Se las pongo otra vez:


                Y siguiendo ése orden de ideas, compuse el siguiente, que titulé “El Viejo Verde”, también en un cacho de teja, y como ejercicio para que viesen los muchachos cómo se hace un rostro humano. Escogí un viejo, porque son notablemente más difíciles, además de que las arrugas y las canas son, en sí mismas, un notable trabajo plástico. Así quedó:


                Ya hasta que lo había terminado, caí en cuenta de que el ojo se hallaba chueco, pero bueno, es un mero ejercicio, y uno, aunque se diga profesor, nunca termina de aprender. Como ya les había comentado, es un óleo como de 36 cms. de alto como por 19 de ancho, curvado y en teja. El siguiente cuadro que les quiero presentar, es uno que realmente me gustó el resultado. Es un ejercicio del cual me siento orgulloso:


                Sigue la misma línea de ideas sobre el árbol de rostros, amén de la línea ecológica y recicladora, ya que está armado sobre una tabla que me encontré afuera de una carpintería, como madera de desecho. Imprimé la tela al estilo clásico, con aceite de linaza, cola de conejo y blanco de zinc, además de que la entinté con un poco de pigmento azul ultramar. Se titula “El Garambullo”, y lo pinté con óleos muy espesados con carbonato de calcio y a pura espátula. Mientras o hacía, no pude menos que acordarme de la canción de Marcial Alejandro “El Gavilán” que dice más o menos así:

Hermosa flor de pitaya,
blanca flor de garambullo,
a mí me cabe el orgullo
que adonde yo rayo, ¿quién raya?
Aunque veas que yo me vaya,
mi corazón es muy tuyo.

El pájaro carpintero,
para trabajar se agacha;
de que  encuentra su agujero,
hasta el pico le retacha;
también yo soy carpintero
cuando estoy con mi muchacha.

¡Ay!, cómo me duele el anca,
¡Ay!, cómo me aprieta el cincho.
¿Qué vas que brinco  esa tranca
para ver si del golpe me hincho?
Que habiendo tanta potranca
sólo por la mía relincho.

Soy un gavilán del monte,
con las alas coloradas,
a mí no me asusta el sueño,
ni me hacen  las desveladas
platicando con mi chata,
y aunque muera a puñaladas.

 
 “de que”: cuando.
  Retachar. En México: devolver.
  El anca: Grupa de las caballerías.
  El cincho En México, la cincha: 1. f. Faja con que se asegura la silla o albarda sobre la cabalgadura.
  Brincar: saltar.
  La tranca: Palo grueso que se pone para bloquear una puerta o ventana cerrada.
  Hincharse. En México: enfadarse, aunque aquí se puede interpretar como "excitarse".
  “Ni me hacen”: ni me importan.

Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 1917 – Ciudad de México 1986),



Bueno, no es realmente de Marcial Alejandro, pero él es el recopilador, ya que es una canción que me estoy enterando de que es del gran Juan Rulfo y sale en la película "El As de Oros", donde Rulfo es, me parece, guionista y argumentista. Realmente tuve problemas con la flor de garambullo (¡no tengo interné en casa!) ya que no sabía cómo era, pero como era un ejercicio, me permití fluir. Es, como ya les había dicho, un óleo sobre tabla de 44.5 por 22.5 cms. Hasta ahora vengo a darme una idea de cómo es.


                Y bueno, mis estimados contlapaches, es todo por hoy. Pero apenas descubra cómo publicar en pdf, prometo compartir con ustedes mi primera novela “Hadas”, además de que tengo en el horno cuatro ángeles de yeso con su respectivo video, un par de cuentos más, y un cuadro que estoy terminando, ¡y ése sí es de formato grande!

                ¡Nos vemos desde éste lado del Muro de las Trompetillas! ¡Con gobierno y burguesía agachones y despistados que no saben ver a ningún lado más que hacia arriba, hacia el norte! ¡Sayonara! ¡Historieta o Muerte! ¡Venceremos!



lunes, 9 de enero de 2017

Arte Objeto: La Casa y El Castillo.


                ¡Mis estimados contlapaches y contlapachas! ¡Llegaron los Reyes Magos! Hoy no hablaré aquí del gasolinazo. No. ¿Para qué? Le han dicho hasta de lo que se va a morir a Enrique Peña Nieto. Únicamente diré que qué hombre con la boca tan mentirosa, tan rastrera, todos los mexicanos andamos con el puñal clavado en la espalda, porque eso fue una vil puñalada trapera. Acababan de echar las campanas al vuelo con el pírrico aumento a los salarios del 8% y con el aumento del 20% a los energéticos, quedó reducido a vil ceniza. Ya, ya. Sólo diré que ése dizque presidente debe irse, debemos los mexicanos aplicarle a él y a su gabinetazo, junto a los diputados y senadores y también a los señores del INE, el mismo tratamiento que se le dio a Iturbide: exilio con pena de muerte por traición a la Patria si se le ocurre regresar.

                Pero bueno, amigos, amigas. No todo puede ser malo, pese a los saqueos organizados para meterle miedo a la gente, no. Algo bueno debe salir de esto, y como éste Gato Jazz tiene fé en el porvenir -¡se me acaba de descomponer el mousse óptico, con una %&$&%!-, quiero compartir con ustedes un par de objetos que trabajé en estos días de la Navidá y de los Reyes Magos, junto a un cuentito muy cortito siguiendo la línea del “Rey Mago del Norte”, porque creo que aunque el tiempo ablande los cariños, y los rostros se olviden, los actos que hacemos quedan en algún sitio. Ahí les vá:

El Castillo de Cartón.


"Tonto, eres un tonto".

El rey mago del Norte mordió su aliento. Un dolor añejo anegaba su pecho y exiliado como el Cid, ahora él fue quien se montó sobre su viejo rocín y volteó al cielo lleno de estrellas, que a sus cansados ojos, llenos de lágrimas, enfermos de esperas, semejaron nubes de tormenta. Fiel, el caballo cargó no sólo a su rey, también a su tristeza. Y bajaron por el empedrado camino siguiendo el prodigio vuelto estrellas.

"Tonto".


No tiene reina; en medio de su infinita soledad y como un milagro tardío, tiene amada descendencia. En el cielo refulgente dos tiernas estrellas le marcan la senda, ¿se puede mandar en el corazón? El rey jura que lo intenta, pero atrapado, desoye a la razón. Cabalga lentamente, con sobrenatural esfuerzo. Desciende desde el Norte -se podría decir que asciende de su tumba-, y sigue a sus estrellas. El cementerio, súbditos callados, obedece a su mandato, y permite a su soberano marchar al Sur, exiliado.



















***
La princesa abre sus ojitos, su hermano el príncipe la sigue. El radiante sol entra por las ventanas, iluminando la pequeña habitación. Ellos viven en una casa de cartón. El mundo no lo sabe, pero ellos son príncipes, herederos de una corona de amor. La princesa con cariño dibuja mariposas en las paredes, llena con su infantil jolgorio la pequeña residencia, y su hermano el príncipe llama a sus tropas; éstas se juntan sobre las raras baldosas, entre columnas combadas que se alzan al cénit, y lo ven. Todos aman a su pequeño rey, a su pequeña reina, y juntos marchan, toman el castillo que les sirve de fortaleza, que aún de cartón, como un viento cálido lo protege ése inexplicable amor, la casita así como a todo el pequeño, tierno reino donde prosperan las flores, donde se cantan canciones y se libran guerras por juego, sin muertes, todos riendo.























***
El rey mago no llegó a tiempo. No salió del páramo, dio un par de pasos y cayó sobre el desierto donde permanece esperando, quieto, muerto. Un par de tiernos nombres fueron su último aliento. Y nadie se explica cómo -aunque nunca haya habido nadie a quién explicar nada-, pero entre sus huesos, justo en medio de su pecho, ha florecido un estelar, pequeño, tierno reino, con un castillo de cartón como fortaleza que cuida a una pequeña casa de cartón, donde viven un niño príncipe y una niña princesa.


                Y fin. Se me murió el Rey. ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado. El castillo surgió como una de tantas absurdas tareas que dejan en la escuela para los niños y que en realidad son tareas para los papás. Había poco tiempo para hacerla, pero como tenía una caja de zapatos vieja y mucho cartón, decidí agarrar el toro por los cuernos y ¡zas! La idea es que mi sobrinita la pinte como ella guste y que le sirva, aunque sea por un rato, para jugar. Y como su hermanito (son gemelitos) se me quedó viendo cómo la hacía, sentí feo no darle nada a él y se me ocurrió preguntarle que qué quería, a lo que él me respondió “¡un castillo!”. Tuve que pepenar un rato buscando cartón que me sirviese, ya que decidí hacer el castillo más robusto, para que aguantase el trajín de un niño de siete años y que no se destruyese rápidamente. El cartón provino de una caja de una pantalla de 32 pulgadas, dos cajas de cereales y mucho pegamento blanco. El techo se alza, para que puedan jugar con muñecos adentro, el puente levadizo abre y cierra, además de un par de puertas abatibles que realmente se abaten. Tiene además una torre con un elevador que realmente funciona, y son totalmente ecológicos, hechos en su totalidad con materiales reciclados. Los muebles, tanto de la casita como el trono del castillo, están fabricados con alambre galvanizado, esponja y franela.

                Y, justo es decirlo. Cuando era niño, -niño muy pobre, mi madre nunca tuvo lo suficiente para comprarme juguetes caros- un amigo de mi hermano mayor -y diré su nombre porque debe haber justicia en éste hermoso acto que recuerdo: Joao Barrera- me hizo con cartón un par de naves de Star Wars que jugué con mucho gusto. Eran de mis juguetes favoritos, además de que me hizo comprender que como niño, no necesitaba de juguetes comprados para tener unos fantásticos. Uno debe de tener la sabiduría suficiente y la inteligencia para aprovechar lo que tenemos a la mano. Y eso debe ocurrir como adulto. Siempre he tenido la vocación de aprovechar lo que tengo a la mano, reciclando y no viendo como basura las cosas que en un momento dado me pueden servir.

                Y eso es todo, camaradas y camarodos. Me despido de ustedes deseándoles un muy Feliz Año Nuevo. Y van a ver, algo bueno va a pasar con tantos problemas. No pueden seguir las cosas como van por siempre, ¿no? ¡Hasta la próxima! ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! A CUATRO AÑOS DE LA GESTIÓN DEL PRESIDENTE EN TURNO, EL PAÍS SE DESBARATA POR LA VIOLENCIA, INSEGURIDAD TANTO ECONÓMICA COMO EN EL MISMO PELLEJO, ¡QUE SE VAYA JUNTO A TODOS SUS CÓMPLICES! ¡BASTA DE GOBIERNO A BASE DE PUROS COMERCIALES Y NADA EN LA REALIDAD! ¡ANTE LA OLEADA DE LA ULTRADERECHA QUE CABALGA SOBRE EL MUNDO: HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!

lunes, 5 de diciembre de 2016

Pintura de Caballote: “Hugo”.


                Mis estimados contlapaches, el año se acorta, se termina ya este nefasto 2016. Alcemos los brazos al cielo, y cantemos “Las Golondrinas” mientras nos abrazamos y lloramos por las cosas malas que pasaron… ¡Já! ¡Los sorprendí! ¿A qué no? Lo cierto es que nunca me han gustado los números seis, sea cual fuere. Desde mi más remota -y en serio, hoy se ve harto lejana- infancia, mis números han sido el cinco y el siete, y en menor medida, el tres. Y me pongo a pensar, ¿por qué corchos se dará este extraño gusto por cosas tan abstractas como un canijo número? Es algo realmente absurdo si uno se pone a rascarle, porque quizá gusten los gatos, ¿pero por qué gusta más una nube de tres, cinco y/o siete gatos, pero una nube de seis gusta menos? Una de las cosas absurdas de esta vida.


                Otra cosa que a mucha gente -y sobre todo a la gente joven-, podrá parecerle absurda, es que uno sea amigo de la gente más dispar que se pueda hallar. Y es algo que ocurre hasta en las mejores familias. Y lo más chipocludo de esto, es cuando esto ocurre en la propia familia.


                Hoy deseo presentarles a quien mi padre, el Gran Chingongón, bautizó como “el Zorro” de la familia. Es alguien que, al ser de ésta misma familia, tiene algo –o mejor dicho, mucho- de músico, poeta y loco: el gran H.P. Aguilar. El cuadro que les voy a presentar lleva por nombre, simplemente, “Hugo”, y es un óleo pintado sobre loneta de algodón pegado sobre una tabla de cien centímetros de largo por otros cien de ancho.


                Es un cuadro con una génesis simple. Un día, mi hermano y yo estábamos sentados viendo una película de Mauricio Garcés donde se halla tocando el piano y tiene frente a él una magnífica caricatura del actor al óleo realizada por el inmortal “Chango” Cabral; Mi hermano entonces me dijo seriamente: “quiero que algún día me hagas un retrato así”.


                Y pues, la idea estaba ya puesta. Hay pintores que consideran que el retrato es una de las técnicas más complejas que existen, y esto es cierto hasta cierto punto, ya que cuando no se conoce a la persona, el pintor o ilustrador ha de hacer una serie de estudios de corte psicológico que permitan hacer una composición más o menos exacta de la persona a retratar, ojalá y únicamente uno copiase a la persona que se halla frente a uno. Un buen retratista siempre ha de tomar en cuenta la personalidad y los gustos del retratado, porque también se trata de plasmar lo que se trae adentro.




                En ése sentido, no me costó nada retratar a mi hermano. Está “aborolado” como un guiño hacia el inmortal personaje de don Gabriel Vargas, la Borola. 



Será porque mi hermano siempre ha sido alguien político, que se conduele de las injusticias de este mundo sucio, y que siempre que puede, alza su voz para denunciar abusos, y también, siempre que puede, alza su mano para ayudar con lo que tiene a quien tiene necesidad, ya sea con una moneda, un bocado, una prenda, un consejo o una opinión, de una forma alegre.






                                (Un par de detalles) Está hecho con pura espátula, el óleo espesado con carbonato de calcio ya que deseaba que no fuese una pintura “plana”; vamos, el óleo nunca lo es -se trata de una de sus cualidades-, pero deseaba que tuviese cuerpo físico, desde su rostro hecho a puro espatulazo “ashurando” las formas hasta el fondo realizado con una técnica que se llama “frotaggio” como podrán apreciar en la imagen, que gira en una vorágine que simulan los pensamientos de mi hermano mayor, ya que también es un ente muy creativo. Ustedes ya  conocen obra suya, porque también la he publicado en éste cojín, en forma de varias historietas cuyo argumentista ha sido él, como “El Beneficio del Edificio”, con dibujos hechos por él mismo; “El Ángel Azul”, una adaptación de una historia conocida llevada hasta al cine, y “Tzitzimine” entre otras historias que se escapan de mi memoria.

                Gocé haciendo este cuadro; es de los pocos que no me han generado gastritis. Será que mi hermano es una persona muy pero muy especial para mí. Hice un video, con el stock de fotos que tomé en el lapso de cerca de tres meses que duró este proyecto:


                Y bueno, es todo por hoy. Espero que les haya gustado. En éstos momentos, ando con una vena literaria que quiero explotar todo lo que se pueda, así que en breve publicaré en éste cojín otro par de historias que llevo; además, deseo publicar en formato pdf una novela que escribí titulada “Hadas” y que es un relato fantástico sobre el fin del mundo -sí, sé que soy muuuy original. Sorry por ello- y lo haré apenas descubra cómo. Si no, creo que lo consecuente será publicarla en forma de entregas. Además, tengo cuatro ángeles en yeso que quiero compartir con todos ustedes, y un titipuchal de dibujos.
                ¡Nos estamos viendo! ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! A CUATRO AÑOS DE LA GESTIÓN DEL PRESIDENTE EN TURNO, EL PAÍS SE DESBARATA POR LA VIOLENCIA, INSEGURIDAD TANTO ECONÓMICA COMO EN EL MISMO PELLEJO, ¡QUE SE VAYA JUNTO A TODOS SUS CÓMPLICES! ¡BASTA DE GOBIERNO A BASE DE PUROS COMERCIALES Y NADA EN LA REALIDAD! ¡ANTE LA OLEADA DE LA ULTRADERECHA QUE CABALGA SOBRE EL MUNDO: HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!