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jueves, 10 de septiembre de 2015

Histerieta: “Los Que Cayeron de Cabeza” 37ma entrega + Titipuchal de Dibujos + Un Dizque Cuentito.


De cómo se aleja un tributario de su Tribu.



                Hace chorrocientos mil años, si la memoria no me es infiel, caminó sobre la tierra un extraño ente de sobrenombre “Señor Kuku”, el cual, viendo cómo la tribu se hacía vieja y ante la escasez de Guñez para comer, decidió probar suerte en lo único que sabía hacer: decorar cuevas. “¡Pero tus decoraciones son horribles!” le hizo ver el “señor Ñaña”. “¡Para muestra, éstas que hiciste sobre mis muros!”











¿Ves? ¡Son horrendas!” Sabiamente, el señor “Ñaña” le hizo ver al señor “Kuku” la imposibilidad de vivir únicamente pintando, ya que el señor “Kuku” sabía su oficio, pero por alguna misteriosa razón, era incapaz de pintar pájaros y flores, cosa que causaba el rechazo de la gran mayoría hacia sus preciados hijos, que, como los entes rechazados que eran, se conformaban con subsistir vagando entre las paredes de la cueva del señor “Kuku”, negada la misericordia de que siquiera los amigos quisieran alguno de sus horrendos hijos en sus paredes. Imposible, era menester hallar otra cosa.

                “Además, eres el Ni-Ni más viejo que conozco” le siguió espetando duramente el señor “Ñaña”. “¡Mierda! ¡Es verdad!” El señor “Kuku” resintió el golpe. Eran ya muchos años de haberse sumido en su interpretación de la realidad, y ya se sentía a veces cansado, y más en ocasiones como ésta, en que alguien visiblemente menor en años y experiencia que él, le indicaba verdades de a tonelada. Normalmente, le habría contestado al señor “Ñaña” con algún albur o alguna ironía, pero se hallaba francamente aburrido. Muchos años de estar tumbado frente al muro vacío, buscando afanosamente algo que incitara a la reflexión. El señor “Kuku” creía fervientemente que los decoradores de cuevas debían ser algo más que creadores de cosas bonitas; es más, creía fervientemente que la decoración de cuevas tenía la obligación de ser el reflejo de la verdad de la tribu; el único problema era que ésa tribu, jamás se miraba al espejo, si no era con afeites y adornos que entorpecían y distorsionaban irremediablemente ésa visión. Y en lo que el señor “Kuku” esperaba que la tribu se decidiera a mirarse, el terrible espantajo del hambre y la pobreza tocaba irremediablemente a su puerta, figura por demás alegórica ya que el concepto “puerta” había sido desechado. No había necesidad, ya que el jefe de la tribu Kochinanka había decidido imponer reformas estructurales que vendieron a las tribus más poderosas todas las cosas que los Kochinankas a través de generaciones de guerras habían conseguido. Así que los Kochinankas no poseían nada propio ya, haciendo irrelevante el concepto de “puerta”.

                Es más, ante los depredadores de la región, los Kochinankas han desarrollado un método por demás eficiente que consiste en mirar hacia otro lado, en el exacto momento cuando los depredadores llegan y se meten a alguna cueva, ignorando los gritos de auxilio que los habitantes dan al ser devorados. Hace poco tiempo, recuerda el señor “Kuku” al señor “Ñaña”, se había metido un demonio de fuego a una guardería de la región Chonchora, devorando a muchos inocentes niños. Cuando los padres pidieron apoyo, todos los kochinankas olímpicamente miraron hacia otro lado, hacia el juego de pelota o hacia el teatro de comedia que daban en el anfiteatro nacional. La misma obra, “La Señocienta”, alterada y remendada millones de veces ya que el gusto de la tribu parecía no cambiar nunca. Aunque ahora andaban dando brincos de gusto con la obra “El Indito Feo”, e igual que con la “Señocienta”, ya llevaban varias reinterpretaciones de la misma –la última reinvención de “El Indito Feo”: “Antes muerta que indita” era la comidilla entre la tribu-, y que sirve para lo mismo, en este caso, ignorar la desaparición forzada de los estudiantes del tepochcalli de Ayotzinapa, o la masacre de los macehuales de Tlataia, aparentemente llevada a cabo por valerosos caballeros águila y tigre. Y el más reciente: el asesinato de un tlacuilo que trabajaba en un periódico de la región olmeca que en algunos años se llamará “Veracruz” -dice proféticamente el señor “Kuku” con los ojos en blanco, espantando de momento al señor “Ñaña”- por descubrirle -según las malas lenguas que nunca faltan- los malos manejos tipo mafia del Tlatoani de ésa región.

                “Ya que andas de molón, acompáñame a hacer unos trámites en las oficinas de Seguridad y Sanidad de la Tribu para nuestra Toci, abuela” le pidió el señor “Kuku” al señor “Ñaña”, el cual no comprendía que únicamente hubiese un hospital en toda la región para atender a los habitantes de la tribu de problemas ortopédicos y traumatismos. “El Gran Jefe Casita Blanca Copete Chaparro no tiene dinero” –le intenta explicar “Kuku” a “Ñaña”- “así que ha de ahorrar en todo. La crisis internacional del Pulque ha dejado al país sin dinero, y como una de las Reformas Estructurales consistió en regresarle a las tribus poderosas el derecho de explotación y venta del Pulque Nacional, el supremo gobierno de la tribu anda ladrando por no tener metálico; hay recortes en todo, de trabajadores que son despedidos y en cultura y en servicios…” “Volviendo a lo mismo”-contesta “Ñaña”- “¿Qué vas a hacer de ahora en adelante? ¿Seguirás dando clases de decoración de cuevas?” “No lo sé… Apenas gano tres sacos de cacao transgénico al mes y ahora resulta que me cobran impuestos. Me quitan una quinta parte de cada saco, y ahora quieren pagarme en ésa cosa que se llama Tabla de Débito… Se me hace que me están jineteando el cacao y ellos sacan y sacan y a mí me pagan con puro sebo de iguana. Dicen que no hay dinero, pero para las elecciones locales y para elegir nuevo Gran Jefe hay hasta de sobra, por no hablar de su gran canoa que se acaba de mandar hacer y su nuevo palacio, todo lo que se gasta en pregoneros para propalar a los cuatro vientos de que la tribu va hacia arriba y todo lo que se gasta de representación, además de sus múltiples viajes donde carga hasta con el molcajete a costa del erario tribal, lo que me hace pensar que la crisis sólo es para nosotros…” “Ahí vas de nuevo…” -le espeta el señor “Ñaña”- “¿No ves que ésa actitud es la que te frena como decorador de cuevas? ¿No entiendes que la actitud correcta de un decorador de cuevas es la de un padrote vendiendo belleza? No la de un emisario del pasado buscando derechos para el populacho, eso ya no se usa, porque los jodidos no importan, ¿no ves lo que dicen los nobles? ¡Si son pobres, es porque son flojos! ¡Si quieres triunfar decorando cuevas, debes besar traseros hasta que te salgan pelos gruesos!” “Ah que las hilachas… No creo poder hacerlo, estimado Ñaña… ¿Quieres ver lo que he estado tallando?” “A ver…”












“Estos que siguen son para mi novelita “Hadas” que acabo de terminar…”













                “¡Qué cosas más tétricas haces! ¡Por eso no tienes novia!” “No, ‘Ñaña’, salen muy costosas y no tengo cacao.” “¿Por qué no pintas y tallas pericos? Eso siempre vende, deja de ser tan terco, Kuku.” “Ahí vas de nuevo… ¡Que no! Volviendo a lo de antes, creo que sólo le voy a dar chance al trabajo que tengo en el centro de desarrollo tribal como instructor de decoración de cuevas del Desarrollo Integral del Clan hasta diciembre, y después, me iré a buscar trabajo de lo único que hay en esta Ciudad-Estado…” “¿De qué es ése trabajo que dices?” “De Garrote de Seguridad, Ñaña, garrote de seguridad… Ante tanto ratero, ante tanta crisis, ¿de qué otra cosa se  puede trabajar? Sólo de ladrón o de garrote de seguridad” ¡FIN!

                ¡Ahí nos vemos hasta la próxima entrega, Camaradas! ¡Con el Gran Finale de Tzitzimine! ¡Tatatiúuu! ¡Tatatiúuu! (Trompetas y fanfarrias) ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! ¡HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!
















viernes, 10 de julio de 2015

Histerieta: “Los Que Cayeron de Cabeza” 36ta entrega + Pinturas de Chavitos.


                ¡Mis estimados camaradas y camarodos! –perdón, pero con eso de que dicen que el idioma español es machista…- ¿Cómo han estado? ¿Cómo los trata la crisis internacional, el riesgo de bombas atómicas cayendo sobre nuestras cabezas de nuevo, como en los viejos tiempos de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y Rusia? ¿Quién parará la idiotez de los líderes mundiales, que prefieren dejar que la gente caiga como moscas por el hambre y la guerra en África? ¿Que el mismo mal cabalgue por todo el Tercer Mundo con tanto desplazado que busca el American Way of Life porque en sus comunidades no hay trabajo y la violencia de las bandas del narcotráfico y trata de personas se halla disparada? Como diría El Maestro: “Guías ciegos, guiando a ciegos”, ya que prefieren que los bárbaros del Estado Islámico sigan masacrando gente nomás por “quítame estas pajas” y destruyendo joyas de la cultura mundial de todos los tiempos, y estos señores –léase E.U., Unión Europea- sigan empujando al estado títere de Ucrania en una guerra absurda contra Rusia, en vez de atender el asunto Siria, el asunto Issil, el asunto África, el asunto Myanmar, el asunto España y Grecia –que en resumidas cuentas, todas estas crisis son hijas del colonialismo europeo de los siglos XVI al XIX, y de la desmedida ambición de los gobiernos norteamericanos en los siglos XIX y XX-. Apenas antier escuché en el radio que ante la presión que está ejerciendo el gobierno de Obama, Puttin ha comenzado a desplazar ojivas atómicas a la frontera… ¡Que Dios nos agarre confesados, camaradas! ¡Tenemos de nueva cuenta el Invierno Nuclear a las puertas de la casa!
               

                ¡Puras broncas por todos lados! ¡Y para no quedarnos atrás con el devenir mundial, acá tenemos otra bronca grande y gruesa! ¡Las 52 mujeres –la fantasía siempre es superada por la realidad, qué carambas; en el momento en que hice esta historieta, a mi hermano y a mí se nos hizo un gran número de secuestradas- han aparecido en el centro del cráter dispuestas contra su voluntad para ser sacrificadas! ¡El Dr. Yazz-Ot-Tsé ha descubierto que en la casona de Brasil 39 va a tener lugar otra ceremonia maldita! ¡Y ya tenemos el eclipse a punto de empezar! ¡Todo lo tenemos en contra! ¿En qué parará todo? Porque ha comenzado la Noche de “Tonatiuh Cualo”, “El Sol Devorado”…











                ¿Y bien? ¿Qué les está pareciendo? Como ya les había dicho, la gran mayoría de estas páginas son dobles, y como habrán notado, hay un recuadro pequeño en sus orillas con una fase del eclipse, una al derecho y una al revés de la misma imagen, porque son las secuencias del Aguilita y del Dr. Yazz.

                En estas páginas dejé de lado un poco la aguada con la tinta china e hice mejor degradados con gouache, ya que el acrílico no se presta mucho con la tinta china, ya que a veces queda muy liso, y la tinta china se corre. El gouache, -la pintura para carteles- al tener una base de yeso, absorbe mejor y queda como quedó. Como datos curiosos, en la página 23 (una bandera con tres puntitos) aparecen dos chavitos, dos niños de la calle quienes son los que le dan valor al Dr. Yazz para enfrentarse con el horror que le espera. Esos dos chavitos, ¡son El Conejo y El Bolillo! en una aparición súper especial en esta historieta. Recordarán al Conejo de una entrega de este Cojín con el título “Los Sonidos del Silencio: Álvaro Aguilar”, y al Bolillo en una historieta llamada “9 Bolillo”. La otra es que el arte siempre da revancha, y si no me creen, las nahualas que custodian la puerta hacia donde se dirige el Dr. Yazz-Ot-Tsé  son todas las chicas que me han dado calabazas ¡Muáh ha ha…! ¡Venganza de poeta, hijajayyyy…!

                Y bueno, ya para terminar, una reflexión final sobre otro enojoso asunto: las elecciones. Parece que ha tenido una buena acogida la propuesta del Partido de las Lombrices sobre el NO VOTES, ya que el abstencionismo fue el ganador en estas elecciones. La situación es, pues, clara ya: NADIE CREE EN LAS CORRUPTAS INSTITUCIONES DEL “GOBIERNO” MEXICANO.





Lo importante ahora, sería comenzar a promover instancias como asambleas vecinales y avanzar hacia autogobiernos, sin perder la vista de que mucha gente no votó por un razonamiento, sino porque no le importa nada, y eso es algo que hay que vencer, platicando de vecino a vecino, dando a entender con claridad, que nos conviene permanecer unidos y avanzar hacia objetivos primero locales, como la pavimentación, el alumbrado y la seguridad, para posteriormente seguir hacia objetivos más ambiciosos, como la recuperación de los energéticos y promover una nueva Constitución, y vigilar que la ley se cumpla. Esto sería fundamental, ya que de nada nos sirve tener leyes bonitas, si no se cumplen. Aunque he de confesar que esto también es ingenuo de mi parte, ya que llevamos más de tres siglos como sociedad valiéndonos gorro todo. Hay un dicho de los tiempos del dictador Santa Anna: “Afuera del zaguán, el Diluvio Universal”, que da a entender que no nos importa lo que ocurra afuera de casa. Lo primero que tenemos que hacer como sociedad, sería revertir esto. En fin, soñar no cuesta nada.

                Y otra de profesores. Ustedes son testigos de que en este Cojín apoyamos siempre los Principios Revolucionarios, y que siempre estaremos con el Proletariado fecundo y creador. Sin embargo, hay un apartado de este supuesto gremio, que ni son proletarios, ni son fecundos ni son creadores. Veamos por qué digo esto.

                Es bien sabido que en México, muchos cargos gubernamentales son heredados, y que dicha herencia se ve como un derecho. Platicando con un funcionario, nos enteramos que en ciertas dependencias, se puede incluso, si el trabajador tiene tres cargos, heredarlos o traspasarlos -en este caso, venderlos- y así nos enteramos de que en organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social, hay gentes que venden, literalmente, el trabajo, como en tiempos de la Colonia, donde por una módica suma, podías acceder a la burocracia con los beneficios que ello conlleva. Y bueno, quizá -y digo quizá, porque de ninguna manera es plausible ello- uno pueda hacerse “de la vista gorda” si el cargo a desempeñar es el de conserje o incluso de recepcionista, cargos que realmente no requieren una formación universitaria y siendo más oficios, se pueden aprender en una o dos semanas de estar haciendo el trabajo.

                Con los profesores es una historia distinta, porque ellos llevan sobre sus espaldas  el futuro de toda una nación. En todos los trabajos que existen, los empleadores tienen el derecho de examinar a sus empleados para saber si están realizando correctamente su trabajo, y en un momento dado, poder corregir errores que pueden costar pérdidas, de la naturaleza que sean. También es deseable que el empleador capacite constantemente a su empleado para que éste conozca mejor el oficio y así pueda desempeñarlo mejor, pero, ¿qué ocurre si el empleado no quiere examinarse? ¿No generará vicios en su desempeño que a la larga dañen todo el proceso? ¿Y qué ocurre si  este proceso es la educación de un niño? Y no me refiero a monstruo que apenas hace un par de días ha saturado las redes sociales y los noticieros ultrajando verbalmente a los niños a su cargo, que casos así abundan.,

                Para muestra, un botón. Nos enteramos hace poco de que cierta profesora que da el sexto grado en una escuela primaria acá cerca, en el municipio de Coacalco, practica el acoso con sus alumnos. Déjenme les platico la historia: a dicho grado acude un pequeño con severos problemas familiares, lo que resulta en un niño con un carácter retraído y muy nervioso, y en cierta ocasión no muy lejana, la profesora en cuestión lo llamó al frente de la clase para que leyese cierta página, a lo que el niño, por su carácter, comenzó a tartamudear y a equivocarse constantemente. Ante ello, la profesora, con el tacto de un elefante artrítico –con perdón de los elefantes- comenzó a ridiculizarlo y llamó a su hija que estudia en la misma escuela, pero en segundo grado, para que leyese la misma página. Imagínense, camaradas y camarodos, el grado de humillación que recibió ése pequeño por parte de ése monstruo que se dice profesora; y tengo otra historia más de ése monstruo, porque es la profesora de un amigo de mi sobrino. Resulta que dos compañeros de ése mismo sexto  grado, fueron sorprendidos jugueteando –niños al fin- debajo de las mesas donde les dan de almorzar –por lo de las “escuelas de tiempo completo”, otra idiotez del gobierno, que sólo les roba la niñez a los niños- y la profesora que les digo los castigó con salir dos horas más tarde el resto de la semana. Los padres, confiados en que se hallan en una escuela, sabedores de que iban a estar dos horas más adentro, hicieron sus actividades, cuando otro padre les habló por teléfono para avisarles que ya estaban afuera del colegio. Imagínense dos niños de once años solos en la calle, con toda la inseguridad y el robo de infantes –y no tan infantes- que se da en todo el país: ya se imaginarán la angustia de los padres. Cuando la profesora fue cuestionada sobre el porqué no respetó el castigo y sobre el porqué los habían sacado de las instalaciones de la escuela, se limitó a contestar que –literal- “no es mi obligación estar al pendiente de lo que hacen los niños”. ¿Ustedes, camaradas, dejarían a sus pequeños al cuidado y enseñanza de alguien así?

                Y todo esto viene de que este monstruo es hija de la directora de dicho plantel. Todo nepotismo es malo, y se agrava cuando la gente que desempeña cierto oficio no tiene la vocación para llevarlo a cabo. Realmente es muy simple, camaradas: ¿ustedes se dejarían atender de las muelas por alguien que compró su título? ¿No se sentirían más seguros con un pasante que ha estado macheteándole y estudiando duro y que demuestra que le gusta y se interesa por el oficio que quiere desempeñar, aunque no tenga título, por la causa que ustedes quieran? Porque en éste país tenemos mucho de ello, y así, hay montones de pasantes trabajando de meseros y de taxistas y de albañiles y de vigilantes y de no sé qué más, y tenemos oficinas e instituciones retacadas de recomendados, quienes están ahí sólo porque en su momento tuvieron los veinte mil pesos para comprar la plaza, pero a los que no les interesa ni un cacahuate lo que están haciendo. Es simple, el que es perico, donde quiera es verde, y quien realmente tiene vocación de profesor, pasará los exámenes que el gobierno le quiera imponer, y quienes no, pues… Y no se vale que rapen a los que si quieren, éso, a mi humilde parecer, es un abuso y debe pagarse con cárcel o multa.

                Además, esos supuestos profesores hacen que yo quede como si estuviese apoyando al gobierno, ¡faltaba más! Que quede bien clara la posición de este gato: el Gobierno tiene la obligación, el mandato Constitucional, de que la Educación sea LIBRE y GRATUITA, y en ningún momento estaré a favor de esta privatización disfrazada llamada “Reforma Educativa”, como la de PEMEX, pero si estoy a favor de que se acaben los favoritismos y los compadrazgos en este país, práctica que nos ha hecho mucho daño. En fin, que mientras no aprendamos como nación a reconocer nuestros errores, mientras no tengamos la suficiente autocrítica, repetiremos los errores que hemos estado cometiendo durante siglos. ¿Por qué generaron tanto descontento los gobiernos virreinales? Por funcionarios corruptos e ineptos. ¿Por qué perdimos la mitad del territorio contra los Estados Unidos? Por la misma causa. Y en la actualidad, la historia se repite, desde el mismísimo secretario de Educación –que no sé que les sepa a los poderosos, que siempre lo ponen en algún hueso, pese a ser un reconocido inepto- hasta los sindicatos de maestros, ya sea el SNTE y/o la CNTE.

                Pasando a temas más tranquilos y agradables, quería ponerles un buen de dibujos que he hecho, pero no los he escaneado, camaradas y camarodos. So sorry, i’m burry, para qué es más que la verdad. ¡Se los debo para la próxima! Como compensación, déjenme ponerles un chorro de pinturas de niños, que están en la Casa de Cultura de Coacalco, y son de una muestra itinerante de las diversas casas de cultura del Estado. Y sí, otra cosa buena que vino con el fin de la jornada electoral: la apertura de las casas de cultura:





















                ¡Y ya sin más, me despido de ustedes, nos estamos viendo después, camaradas! ¡VIVOS SE LOS LLEVARON! ¡VIVOS LOS QUEREMOS DE VUELTA! ¡SI EL PRESIDENTE NO PUEDE CON LA VERDAD, O NO QUIERE, QUE RENUNCIE! ¡Hasta la entrega que viene, camaradas y camarodos! ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! ¡HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!



viernes, 1 de mayo de 2015

Histerieta: “Los Que Cayeron de Cabeza” 35ta entrega + Eructo Literario.


            ¡Hola, camaradas! ¿Cómo han estado? ¡Espero sinceramente que bien!

            Pues uno aquí, como de costumbre, compartiendo con ustedes los devaneos oníricos de este micifuz funámbulo y callejero -al rato lo de “callejero” va a ser cierto, con eso de la crisis económica y de que nadie le da trabajo a nadie, ya sea joven o viejo; no somos más que “recursos humanos” prescindibles según el esquema del poder- y pues, tenemos hartas cosas por acá: para empezar a hacer boca, comenzaremos con el Códice Diez, Matlactli, el Códice final de Tzitzimine. Y he pensado que, como es el mero mero final, publicarlo en cuatro partes. Verán, el asunto de publicarlo por partes se debió a que antes Blogger sólo permitía publicar cinco fotos por entrada –de hecho, todas las historietas que he publicado acá, han sido por entregas, por la misma razón-, pero eso ya cambió, y de querer, podríamos publicarlo todo, dado también el asunto de que de momento no tengo conexión a interné y por lo mismo, se me dificulta a veces mucho, amén de que a veces me da mucha flojera, el ir a un café internet. Sin embargo, como que nos hemos acostumbrado a esto de las entregas… No sé ustedes, camaradas, pero al hacerlo así, me recuerda a las novelas que antes eran publicadas por medio de un periódico o una revista y uno esperaba que llegara la siguiente publicación para saber en qué había quedado todo. Por eso vamos a terminar esta historieta así, en partes.

            Lo siguiente es que les traigo un cuento inédito, que tiene ya algunos años; es de una época en que este gato gateaba buscando desesperadamente al amor, y devoraba por lo mismo la sección de clasificados buscando ello: el amor que no compromete, el amor de un instante. Pero después veremos esto, en los comentarios finales de “El Listón Rojo”.


            Y lo último sería una anécdota, algo que pasó y que me gustaría compartir con ustedes. Así que, ¡no perdamos más el tiempo! Les presento la primera entrega del Códice Diez de Tzitzimine:









































            ¿Y bien? ¿Cómo les está pareciendo? Este Códice es muy grande, son más de ochenta páginas, y la mayoría son dobles; cuando lo realicé, decidí dejar el final libre, de la extensión que lo requiriese la historieta, y no plegarme a los requerimientos comerciales de 32 páginas. La causa es simple: el final debía ser tan grandilocuente, que merecía ser una novela gráfica en sí mismo. Ya comentaremos toda la anécdota de su realización cuando termine de presentárselos, amigos y amigas, lo que si les comentaré, es que el Dr. Yazz-Ot-Tsé, como le es difícil pronunciar la nomenclatura náhuatl, cambia los nombres. Cuando se refiere a Cuauhtémoc, él lo pronuncia como “Guatemuz”, y al referirse a Tezcatlipoca, lo hace como “Tezcatepuca”, asimismo, cuando se refiere a Quetzalcóatl, él no puede sino pronunciarlo como “Quetzalyacoa”.

            Ahora sigamos a lo que sigue, que es un cuento. Dejen se los presento, y ya ustedes me dirán que les pareció y lo comentamos:

El Listón Rojo.


“AMIGUITO:
 Transfórmate en guapa mujer,
Relación con juguetes
 Españolita bonita cincuentona.
Tel: XX-XX-XX-XX”
(La Prensa. Lunes 30 de Junio de 2008.
 Aviso Oportuno,
Pp. 62, 6ª columna, línea 16.)


            Qué curiosidad, en serio, qué curiosidad… Me amarra, tiñe de rojo mi entrepierna, y aunque ya me he acostumbrado a su tacto, aún las manos me sudan en lo que el metro se bambolea, línea 1, transbordo. El humor sucio y encerrado, apozcahuado[1] de los pasajeros me dice que afuera no ha dejado de llover; la humedad ácida alborota los aromas ganados en todo un día de trajín, y el calor anaranjado nos envuelve sabrosamente como en un temascal móvil. Mis dedos escurren sudor, se mueven nerviosos, impacientes… Envuelven sensualmente al metal y son el único recordatorio que tengo de la realidad; mi mente se va, aguijoneado por los instintos de mi cuerpo, alimentando fantasías.

            Hay mucho contacto, mucha carne, apretujándose toda; miles de hombros, miles de nucas, de nalgas, de pitos, de puchas y culos, ¡esto es una orgía! Mi mano suda, escurre sujetando al metal; mi mano hoy es tan femenina, el movimiento del tren muy sensual. El sudor es casi una lubricación… Mi mano, como una vagina, aprieta al duro metal nadando en líquido seminal… ¿Qué me pasa? Mi pene, medio erguido, cautivo, gotea. La trusa tiene una hermosa flor de semen y el tallo es mi pene… ¿Qué me pasa? Dios, estoy tan caliente, no puedo pensar en otra cosa que no sean metáforas, posiciones y suposiciones sexuales… ¡Ah! El metro me eyacula, soy un tenso y nervioso esperma coleteando hacia el interior, hacia el vientre de ésta aventura.

            No sé desde cuando tengo ésta idea, que me ronda, y me envuelve buscando una salida… Será que Martha sólo quería ir al cine y presumir con sus amigas lo guapo que soy, la primera de la secundaria en tener novio. En la obscuridad de la sala del cine ardorosamente goteaba, dolorosamente erguido y necesitaba más que besos. Tenía ella las rodillas huesudas y angulosas, y nunca dejó que le tocara el pecho. Su mano era muy torpe, dolía a momentos y siempre estaba fría; me tocaba con asco, obligada por sus palabras que presumía en la escuela con sus amigas, ella debía ser la más liberal, y todas se reían, en corro, todas calcetas, todas calientes recortándose la falda por la cintura para darse a desear. Yo chorreaba creyendo que su mano fría era la felicidad cuando la mía, ésta que aprieto en la bolsa del abrigo, era mucho más hábil y cálida. Huí. De sus rodillas huesudas, de su actitud fría y prepotente antes de que me contagiara, antes de que su mano obligándose a darme placer apagara mi ardor, mi gusto total por ellas.

            Camino las calles, con el paraguas dejo una estela en la lluvia marcando un nuevo camino; renazco, a cada paso evoluciono, cada paso me lleva hacia mi nuevo ser.

            Será que me aburrí de que siempre fuera así.

            Recuerdo que a Rosario le gustaba bailar. Íbamos a muchas fiestas en la prepa, y bailaba con todos, y con todos era seria. Se dejó compartir seriamente con mi amigo y yo, menage a troi, y siempre, en los momentos de gozo, en los momentos en que la gente ríe, disfruta, grita, ella se limitaba a cerrar los ojos y quedarse seria. La odié por eso, por estar llena de cadenas que no era capaz de romper pese a ser lujuriosa. La lujuria debiera ser algo festivo, al coger todos deberíamos reír; pero Rosario no. Era como tener sexo con un maniquí. Enojado, la monté por el culo al mismo tiempo que mi amigo, con verdaderas ganas de lastimarla, y fue ésa la única vez que le arranqué un grito, una leperada[2]. Huí. Me hostigaron sus ojos siempre cerrados, la máscara que por siempre traía, su actitud de “lo que quieras” “no me importa”, “mi alma no está aquí, no te acompañará jamás…”

            ¡Basta! Dejo de pensar en Denisse, me olvido de Claudia, borro a Yolanda… Incompletas, inconclusas, concluyo, no hay mujer ideal.

No vale la pena. Como en la vida real, si no existe, hay que inventarla, aunque sea en forma de mujerzuela, de hetaira. Puta, pero no barata. Esto de la lujuria jamás ha de ser barato, aunque se encuentre en el lugar más insospechado, como ése anuncio del periódico que ha sido mi primer paso: “AMIGUITO: Transfórmate en guapa mujer, relación con juguetes españolita bonita cincuentona. Tel: XX-XX-XX-XX…” ¡Qué curiosidad! ¡Bendita curiosidad! Camino excitado, ya conozco indirectamente ése placer, ya lo he visto, voyeur, y ahora disfruto como jamás disfruté a ninguna mujer. Ella se deja poseer como ninguna; ante mí, se abre totalmente, me abre también, y somos uno, aunque éstas sensaciones, éste conocimiento, cuesten tanto… ¿Por qué el placer no se ve como una inversión? ¿Por qué sólo al trabajo se le da ése estatus? ¿No se dice como una sabia conseja que uno sólo se lleva a la tumba lo vivido? Entonces, todo éste goce que he acumulado me lo llevaré a la tumba y en el otro mundo seré millonario, pienso, mientras cierro el paraguas y me adentro por el corredor pintado de rojo; ya no necesito contar las puertas, ya conozco de tiempo el camino. Y todavía no puedo evitar el temblor de mis miembros, ¡hoy es mi noche! Y tenso de placer mi mano toca la puerta de la matrona. Dios, qué caliente estoy, no puedo dejar de temblar aún sonriéndole a Doña Sofía que me abre, primero la puerta como el delicioso preludio a lo que me espera.

            Ella no es nada brusca, no sabe lo que es la tosquedad; es fina, delicada aunque más masculina que muchos hombres que conozco. Me cuida mucho, me protege, sabe que soy su cliente y que en la sociedad que estamos formando, los dos ganaremos mucho. Por eso me cuida y me procura, dejándome ver, dejándome estar como soy en la iniciación de ella. Nos cuenta mientras la maquilla que fue dama en la corte del Vizconde Don Pedro de Urquiz y Molina.

Él le enseñó, como nos enseña ahora, a cómo ponerse las medias, a cómo usar el listón rojo que me excita tanto; la forma de caminar, el arte de las pelucas y la caída de los ojos. “Pareces tímida, chiquilla”, dice, mientras se pone el extensor, “ése es tu encanto” Y le enseña a besarlo, a acariciarlo y a desearlo, como si fuesen reales los veinte centímetros que se introducen en mi alma.

Me trata muy bien… Todavía ayer se dio tiempo y  me regaló una última sesión de placer. Nos acarició, mientras dejaba ir a la muchacha que sostuve entre mis brazos, en medio de mi pecho como si la estuviese guardando para éste día. La dejé ir, y ella, juguetona, se dejó hacer de Doña Sofía. La retorció, metió su lengua y sus dedos expertos jugueteando adentro de su estrecho recto, ay, me chorreo de sólo recordarlo. Esas manos por toda su tersa piel, el contacto de los senos, y el listón rojo, apretándome el deseo, y el placentero dolor al instalarse; no necesitamos lubricantes, sólo mi propio jugo al escaparse, gota a gota, las nalgas levantadas, las manos atadas en la espalda y la mordaza en la boca pintada de carmín para apaciguar los gritos de placer de la penetración, del escozor de las nalgas rojas por nalgadas. Me vine. Su placer es mi placer. Así será de hoy en adelante.

Y por fin estoy listo, por fin puedo acceder a éste salón, el sitio que tanto esperé conocer. El lugar es enorme, está lleno de humo de cigarrillos y espejos que lo hacen gigante, reflejando el placer de éstos seres mágicos, ninfas y faunos de la lujuria. La música es suave, no opaca los cuchicheos y las risillas que ronronean en todos lados, y el placer, el gozo reina en cada sillón y cómoda.

Ahí está, el placer que tanto he estado esperando. Lo descubro gracias a uno de los espejos; por fin voy a poder disfrutar totalmente a ésta hermosa mujer, el sueño se hará realidad por fin con un hombre que la tenga por completo, abierta y sumisa, dispuesta a todo. Checo la apariencia: ella es perfecta, sólo va vestida con lo indispensable para mí placer; una prenda, un aditamento más sería redundante, innecesario, estorboso. La puerta a su paraíso personal sólo se halla custodiada por el listón rojo que me excita tanto…

El viste Arman. Lo bueno cuesta caro. Su cabello perfectamente cortado, oloroso a loción cara y a tabaco fino; tosco, varonil. Feo, pero masculinamente atractivo, la mano muy gruesa; si es cierto lo que dicen, que el grosor promedio del pene son los dedos índice y medio juntos, a ella le costará trabajo complacerlo. Es su primera vez aquí, se sabe muy estrecha, casi virgen.

Doña Sofía la preparó para ésta ocasión. Depiló perfectamente el delgado cuerpo moreno, puso ajustado en la entrepierna el listón rojo que me excita tanto. El luce su sortija de matrimonio; como yo, vino a buscar lo que no tiene en casa, el goce total con la mujer inventada, la ideal.

El sonríe. Se acerca. Costará complacerlo… Doña Sofía le susurró “hoy nacerás de nuevo, hoy te harás mujer”.

Volteo una vez más al espejo, a constatar orgullosamente y por última vez la imagen de ella: montada en largos tacones, mis nalgas se ven erguidas y redondas, deliciosas, y las medias de red hacen ver mis depiladas piernas exuberantes, largas y mórbidas, las aprieto y las sobo contra ellas mismas disfrutando el goce de mi piel a través de las medias. El corsé me hace ver estrecha, me parte en dos, separando el goce carnal del etéreo, mientras mi pene, sujeto con fuerza por éste terso listón rojo, se aprieta, cautivo, frotándose entre mis hermosas piernas, mi cabeza gotea muy cerca de mi caliente ano, la deliciosa y estrecha entrada a ésta manzana que tengo por nalgas; casi me penetro sola y es casi como si mi entrada lubricara… Mi curiosidad será satisfecha con creces ésta esperada noche, y me doy el lujo de coquetear: bajo tímida la mirada, mis largas pestañas enmarcan a mis grandes ojos, irresistibles. Soy bonita, soy deseable, inteligente, ¡esta noche soy la  mujer perfecta!

-Hola preciosa, ¿cómo te llamas…?
-María Luisa, guapo…


            ¡Já ja ja! ¿Qué les pareció? Este cuentito es de 2008, y no lo había publicado porque, la verdad, ¡me daba harta vergüenza! ¡Já ja ja! Alguna vez, como ya les había contado, cayó en mis manos un ejemplar de La Prensa, donde salía ése anuncio y un teléfono. Picado por la curiosidad, marqué desde un teléfono público y cuál sería mi sorpresa cuando una voz española, de marcados acentos, me contestó. Recuerdo que esa voz era de mujer, pero muy masculina… Y colgué. Realmente, la curiosidad no me alcanzó para tanto, pero si disparó la imaginación y con creces.

Alguna vez, platicando con una amiga mía, comentamos el asunto del amor libre, y el porqué nunca habíamos tenido nada entre nosotros, cuando aparentemente, la nueva generación –la de los hijos- es tan liberal a comparación de cómo es la nuestra, y llegamos al acuerdo de que para ellas, era muy difícil quitarse el bagaje de la educación tradicionalista, el asunto del qué dirán, y el asunto de que para una “mujer decente”, el tener un compañero de juegos es algo inmoral, aunque exista atracción. En mi caso, les confieso, siempre me ha costado mucho proponerle a una mujer un rato de juegos. Y esto se agrava cuando uno es pobretón. Es simple: si no se tiene ni para un “cinco letras”, un hotel más o menos decente, menos se tiene para todo lo demás, es decir, una ida al cine, un cafecito en un café de chinos, y esto hace que la distancia entre mi deseo hasta la entrepierna de ella se vuelva casi infinita. Riéndonos, mi amiga y yo quedamos de acuerdo en que tener sexo –por lo menos para nosotros dos- no es pecado, sino un milagro. ¡Já ja ja!

Y volviendo al asunto del cuento, me parece que el placer personal, también, camaradas, sería una especie de desdoblamiento: un volverse femenino mientras se es masculino –no sé cómo sea con ellas, todas las mujeres que he cuestionado sobre este tema me juran y me perjuran que ellas no se masturban, aunque también es cierto que no le pregunto esto a todas las mujeres- lo cual no es, ni por asomo, una tendencia homosexual, no. Es simple fantasía, es inventar a la compañera de juegos, como ocurre en el relato. El personaje de mi relato no es homosexual, o por lo menos, lo inventé sin ésa intención; es un hombre cansado de rogar por sexo, insatisfecho con el sexo conseguido, y por lo mismo, se ve obligado a recrear a su mujer perfecta con los medios a su alcance: su propio cuerpo. Esto es todo el meollo del “Listón Rojo”.

De la ilustración, es una mujer barbada. El mismo caso onanista y onírico, pero llevado a ellas: la invención del hombre perfecto, el que no es macho, el que es comprometido, el que acaricia en lugar de retorcer. Dura cosa es este aguijón del sexo insatisfecho, tanto para nosotros, como para ustedes, camaradas mujeres, así que no queda de otra sino inventar, e inventar. En mi caso, para concluir con esto, les diré que ya dejé de ser hombre y ahora soy gato, y por lo mismo, nosotros los gatos vemos el placer de una manera más abierta sin ser libertinos, ¡miau! La hice en un block de papel marquilla, a puro lápiz 2B y 6B, queriendo imitar a Degas y a tanto pintor impresionista con sus escenas de baño, espero que les guste.

Y bueno, ya para concluir esta entrada, platiquemos de otra cosa que siempre nos deja insatisfechos: la Política. En México estamos en época de elecciones, camaradas, y por lo mismo, hasta el siete de julio tenemos que fumarnos a fuerzas toda la publicidad que se hacen los institutos políticos. Y bueno, con apagar la tele, bajarle el volumen al radio, -o subírselo, si pasa una camioneta o una avioneta con su pregón- bastaría. Lo que no se vale, es que se utilicen recursos que son de todos para hacerse publicidad.  Dejen les platico:

Conozco a un tipo, que dice tener un amigo, que dice tener un primo –lo hago así para que no haya represalias contra éste gato ni su cojín- que daba clases los días sábados en un Centro de Desarrollo Comunitario de cierto municipio mexiquense, cuya clase fue suspendida. Realmente no debiera haber tanto problema, porque el profesor sólo tenía un alumno, y era algo que debía pasar tarde o temprano, ante la indiferencia de la comunidad por los cursos que se dan en dicho Centro de Desarrollo Comunitario. Lo que da coraje, es que el instituto político u partido político que detenta el poder en dicho municipio de, digamos, Coacalco, utilice los recursos de dicho Centro de Desarrollo Comunitario para hacer campaña política. Nos enteramos por el mismo tipo, que a los coordinadores de dichos Centros, no obstante de que ya han tenido sus jornadas laborales y hallarse cansados, todavía los obligan a acudir terminando sus ocupaciones, para apoyar al dicho partido político que ha detentado el poder en México por más de setenta años.

Luego, este mismo sujeto que le dio la información al amigo del primo, tiene la costumbre de pasearse buscando actividades culturales que mitiguen un poco la sequía de estos municipios alejados de cualquier cosa cultural, dándose cuenta de que la Casa de Cultura de, pongamos también, Coacalco, se halla cerrada.

Para decirlo claramente, camaradas, a éstos partidos políticos, estas familias en el poder, estos grupos mafiosos y mañosos que no hacen otra cosa que pasarse el puesto cada tres años, no les interesa en lo más mínimo la cultura, ni les interesa lograr que la población que dicen gobernar, se instruya en lo más mínimo. Es simple, camaradas: lo único que puede sacar a éste país de su estado de semi-barbarie es la cultura y la educación, y si a los encargados les importa un soberano cacahuate, pues no me extraña que mi país, que mis municipios se hallen en manos del narco, que en mi Estado se cometan tantos feminicidios, que se roben tantos niños y gente mayor para prostituirlos y vejarlos, que nadie le de trabajo a nadie, y cuando quieran hacerlo, sea en términos de baja dignidad y explotación, y que se justifiquen diciendo “es que así es la cosa”, “así es en todos lados”.

¿La solución? Yo no la veo, camaradas, sólo veo un camino, y es el no votar. Ni siquiera hacer la cosa del voto nulo, no. NO VOTAR. Un voto en una casilla actualmente es darle aire a los impunes, es decir que “no creemos en los políticos, pero sí creemos en las instituciones”, y lo que necesitamos es un cambio de actitud, y un cambio de instituciones, es decir, formar una Nueva República, dejar de decir “la cosa es así y ya”, es decir que sí nos importa la tierra y nuestra gente, la que camina a nuestro lado. En fin… Yo he dejado de creer en cualquier cosa que huela a instituto político. Pero quiero creer en la capacidad de organización de la misma gente, creer que es el momento de sacudirnos a líderes y caudillos y que entremos a una etapa de madurez donde realmente nos juntemos en asambleas y donde comprendamos cabalmente que somos los jefes, y que la gente en el poder ha de hacer lo que nosotros les mandemos, y no lo que ellos dicen que les mandamos a hacer.

             ¡Y ya! ¡Já ja ja! ¡Nos estamos viendo después, camaradas! ¡VIVOS SE LOS LLEVARON! ¡VIVOS LOS QUEREMOS DE VUELTA! ¡SI EL PRESIDENTE NO PUEDE CON LA VERDAD, O NO QUIERE, QUE RENUNCIE! ¡Hasta la entrega que viene, camaradas y camarodos! ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! ¡HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!



[1] APOZCAHUADO: (Náhuatl.) Regionalismo utilizado en México, generalmente en las zonas Centro-Sur del país. Olor que obtienen los objetos guardados en sitios húmedos. Dícese también del característico aroma que obtiene la ropa que ha sido remojada mucho tiempo. (N.de A.)
[2] Nahuatlismo del centro de México. Se refiere a un insulto. En la Colonia, los léperos eran las personas encargadas de recoger basura y animales muertos de las calles, y por extensión, “leperada” es una palabra siempre soez y baja. (N. de A.)