viernes, 1 de julio de 2016

Histerieta: Sustancia Fallida de Álvaro Aguilar.


¡Mis estimados contlapaches y contlapachas! ¡Que gusto verles de nuevo! Hace tiempo que no publico casi nada, pero en esta ocasión, quiero decirles que me siento muy orgulloso de mi sobrino Álvaro Aguilar, joven pintor en ciernes que ha sido secuestrado por su play 4 y su teléfono celular; pero aún así, mi sobrino ha tenido los arrestos para hacer por sí mismo una historieta que quiero compartir con ustedes. ¡Espero que les agrade!








¡Já ja ja! ¡Esperoq ue les haya agradado tanto como a mí! Esta entrada es esclusiva de mi sobrino, así que quiero compartirles un retrato de él, hecho por mí, por supuesto:


¡Sayonara! ¡Nos vemos en un ratito, que voy a compartirles un par de cuentos!


jueves, 3 de diciembre de 2015

Histerieta: “Los Que Cayeron de Cabeza” 38va entrega + un par de dibujos + Un dizque poemilla.



                ¡Mis estimados contlapaches! ¡Hasta salpullido me ha dado por la grata emoción de verlos de nuevo! ¿Qué me cuentan?

                Pues nada, camaradas, que se nos va acabando el año ya. Muchos proyectos en cabeza, muchos dolores de cabeza, mucha angustia por todas partes. Uno no sabe ya si se siente la mordida, o sólo se siente lo tupido, en serio…

                Y como el poema de León Felipe “Vencido”, sólo queda de dos, o unirse a Don Quijote en su demente cabalgata (en buen plan) o quedarse sentado en el pórtico a verlo pasar, preguntándose si su lucha sirve para algo, porque, aunque no me lo crean, hay cretinos que piensan y creen a pie juntillas que las luchas sociales sólo son un estorbo y que habría que mandar a azotar a quienes intentan mostrar su inconformidad. Y uno, quedándose en el pórtico, sólo puede decidirse a seguir con la mirada a ése Don Quijote que lucha por las causas más descabelladas preguntándose -acaso más un deseo que una pregunta- por ése día bendito en que la ley sea el pacto social que nos una como mexicanos, y que nadie esté sobre ella. Sólo eso, que de forma real, nadie esté por encima de la ley. Todo lo demás, amigos, amigas, vendría por sí mismo. El poder vivir de un trabajo honesto, sin temor a que un soberano hijo de la chingada de repente te despida/te embargue tu casa/te asalte/te mate. Y que uno pudiese tener a una buena mujer a nuestro lado (perdón, una buena gata a nuestro lado), que te ame sin importar si eres feo/gordo/chaparro/pobre/viejo… Que si te asaltan las ganas, pudieras irte y viajar por todo tu país sin miedo, sin estrecheces, confiando en que si te toma por sorpresa la noche, pudieras quedarte en un jardín sin que te asalten/violen/secuestren/maten… Sería fantástico. Ahorita, me acerco a la disyuntiva final de la edad. Será por eso que me sale esta pequeña rebeldía de seguir a Don Quijote aunque sea con la mirada, ya que en mi país, nadie te ofrece trabajo si eres viejo. Los mexicanos tenemos un miedo cerval a la vejez, creemos ilusamente que seremos jóvenes por siempre, así que después de los cuarenta, sólo eres bueno como abuelo o vigilante. No importa a nadie que la gente de cuarenta años tenga muchas ganas de vivir, tenga proyectos, tenga sueños amorosos, que tenga, en una simple frase, deseos de vivir. Y ahora me veo ante la cadena de estar atado veinticuatro horas al día en un sitio feo, vegetando, muriendo.
                Porque el sueño de dar clases de dibujo se evapora, se marchita. Porque al fin me he desligado de la mujer que he amado por ocho años y me retiro sintiéndome frustrado y usado y aún así, preocupado por ella y sus niños. Las razones son simples: mi país, mi sociedad, marca duramente el arte como vagancia, y el amor después de los cuarenta como tabú. Ignorando olímpicamente que Miguel Ángel Bounarrotti hizo la Capilla Sixtina más o menos a ésa edad, que el gran Casanova seducía mujeres a ésa misma edad. La cadena está ante mí, y no puedo ignorarla.


                Todo tiene un fin, es cierto. Y veo muy negro el futuro, camaradas. ¿Qué me queda por hacer? Cabalgar, como “Trancos” le propone al rey de los Rohirrim en “El Señor de los Anillos”. Y seguiré cabalgando, aunque solo sea con la mirada siguiendo a Don Quijote ya que estaré encadenado, pero seguiré soñando, y, primero Dios, moriré con un lápiz en la mano y otra mujer en mi corazón, imposible de alcanzar como todas las que he amado, y no por ello, menos amada que las otras, las que antes estuvieron en mi corazón. ¡Salud! ¡Y vayamos al final de Tzitzimine!








 Y el consabido EPÍLOGO:


                Tzitzimine requirió un gran esfuerzo, tanto mental como físico. Mirándola en retrospectiva, creo que no volvería a hacer otro trabajo así de gigantesco. Y sin embargo, sigo metiéndome en trabajos extensos, como la animación que pretendo llevar a buen puerto, la novela “Hadas” que próximamente les pondré aquí en éste su Cojín, apenas termine las ilustraciones y los trámites de derechos de autor, y sigo repensando a “Xibalbar”, aunque creo que ya voy a comenzar a hacerla. Había comenzado a dibujarla a mano utilizando la computadora para dar ambientación, pero creo que en historieta, es mejor seguir lo clásico: el entintado a mano con tintas chinas y plumillas con pinceles. Si hay gente tan talentosa que hizo maravillas con tan humildes herramientas, como los Breccia, padre e hija, como Guido Crepax, Sergio Toppi, y un largo etecé, ¿por qué he de ceder ante la modernidad? ¡Basta de ésas ínfulas! Si no se logra crear ambiente con una plumilla y un frasco de tinta china, por mucha tecnología que uno posea, no se va a conseguir el efecto deseado.

                Y como lo prometido es deuda, permítanme ofrecerles la última rima que he hecho, rima que me ha servido como el chupetón que se da ante la herida, el piquete venenoso, para sacar la ponzoña de éste mi triste corazón, aunque en mi caso, sería más cercano a una lavativa. Los dibujos con los que lo ilustro no tienen de hecho nada que ver con el poema en sí, ya que son para los capítulos de “Hadas”, y espero que les gusten:




Eclipse.


El espacio se colapsa en esta flor
Porque su corola se come sus pétalos,
Así, el sol se rasga en negros…
Una flor inversa, obscura cubre el cielo.

Como mis manos, ayer, cubrían tus senos.
Como mi boca, ayer, comía de tu sexo.
Flor inversa que semejante hoy el cielo,
Creía como un niño que ardías en deseo.

Me permitiste besar el centro de tu cuerpo,
La sonrisa vertical y el abismo estrecho
Que hacia atrás desciende a tus ácidos adentros,
Mas negaste el tierno aprecio,
Cerraste a mis esfuerzos
La caricia de tus labios estrechos.

Loco y ciego, envenenado de deseo,
Creí que me querías como yo te quiero.
Pensé necio que por timidez
Te negabas a tocarme erecto.
No comprendí, sólo quise creer que

Mi glande podría ser el centro de tu cielo,
Imaginando que podrías quererme
Como las flores aman a Efebo.
Pero eso sólo era mi personal deseo.

Pobre ciego,
Encalló ése pueril amor
Que te he tenido, todo mi apego
Como un barco de papel contra tu frío deseo.

Hoy el cielo se tiñe de negro.
Cada vez que te veo
En los brazos de aquél imbécil
Estallan como este sol mis celos,
Se marchita como la flor del cielo
El estúpido afecto que te tengo.

Y nada puedo hacer,
Salvo recordar tu piel contra mis dedos.
Recorriéndote entera con la lengua,
Penetrándote gozoso, solo con los dedos

Porque no quisiste que mi sol
Iluminase tu entrepierna,
Ni que mi lengua tocase tu lengua,
Dejándome incompleto, insatisfecho
Con este eclipse de mi deseo
Estrellándose en llamas de airados celos
Contra el hielo de tu recuerdo.



                Y ya. Creo que es todo. Se me olvida pedirles una disculpa por tardarme tanto en publicar. Es porque tengo todas las tardes ocupadas, camaradas. Y de mañana, ay, las mañanas me dan alergia. Desde niño no me han gustado las mañanas. Soy hombre de tardes y de noches, pero en las mañanas siempre ando indispuesto para casi todo, ustedes comprenderán… Quiero ponerles en éste cojín las “catrinas” que hicieron mis muchachos, y unos ángeles que les puse a hacer, que creo que están quedando muy padres. Yo mismo me he puesto a esculpir con plastilinas modeladoras, y voy a producir tres, más un alebrije que espero terminar en los días que siguen. Y ahora sí, creo que es todo.

                Como León Felipe -salvando por supuesto las distancias, las estaturas, por que el poeta era grande, inmenso, y yo, únicamente soy un triste felino-, me despido de ustedes; véanme, soy el pequeño y rechoncho gato que se halla junto a la silla del Gran Poeta Español que mira a Don Quijote pasar. ¡Sayonara! ¡Hasta la entrega que viene!



jueves, 10 de septiembre de 2015

Histerieta: “Los Que Cayeron de Cabeza” 37ma entrega + Titipuchal de Dibujos + Un Dizque Cuentito.


De cómo se aleja un tributario de su Tribu.



                Hace chorrocientos mil años, si la memoria no me es infiel, caminó sobre la tierra un extraño ente de sobrenombre “Señor Kuku”, el cual, viendo cómo la tribu se hacía vieja y ante la escasez de Guñez para comer, decidió probar suerte en lo único que sabía hacer: decorar cuevas. “¡Pero tus decoraciones son horribles!” le hizo ver el “señor Ñaña”. “¡Para muestra, éstas que hiciste sobre mis muros!”











“¿Ves? ¡Son horrendas!” Sabiamente, el señor “Ñaña” le hizo ver al señor “Kuku” la imposibilidad de vivir únicamente pintando, ya que el señor “Kuku” sabía su oficio, pero por alguna misteriosa razón, era incapaz de pintar pájaros y flores, cosa que causaba el rechazo de la gran mayoría hacia sus preciados hijos, que, como los entes rechazados que eran, se conformaban con subsistir vagando entre las paredes de la cueva del señor “Kuku”, negada la misericordia de que siquiera los amigos quisieran alguno de sus horrendos hijos en sus paredes. Imposible, era menester hallar otra cosa.

                “Además, eres el Ni-Ni más viejo que conozco” le siguió espetando duramente el señor “Ñaña”. “¡Mierda! ¡Es verdad!” El señor “Kuku” resintió el golpe. Eran ya muchos años de haberse sumido en su interpretación de la realidad, y ya se sentía a veces cansado, y más en ocasiones como ésta, en que alguien visiblemente menor en años y experiencia que él, le indicaba verdades de a tonelada. Normalmente, le habría contestado al señor “Ñaña” con algún albur o alguna ironía, pero se hallaba francamente aburrido. Muchos años de estar tumbado frente al muro vacío, buscando afanosamente algo que incitara a la reflexión. El señor “Kuku” creía fervientemente que los decoradores de cuevas debían ser algo más que creadores de cosas bonitas; es más, creía fervientemente que la decoración de cuevas tenía la obligación de ser el reflejo de la verdad de la tribu; el único problema era que ésa tribu, jamás se miraba al espejo, si no era con afeites y adornos que entorpecían y distorsionaban irremediablemente ésa visión. Y en lo que el señor “Kuku” esperaba que la tribu se decidiera a mirarse, el terrible espantajo del hambre y la pobreza tocaba irremediablemente a su puerta, figura por demás alegórica ya que el concepto “puerta” había sido desechado. No había necesidad, ya que el jefe de la tribu Kochinanka había decidido imponer reformas estructurales que vendieron a las tribus más poderosas todas las cosas que los Kochinankas a través de generaciones de guerras habían conseguido. Así que los Kochinankas no poseían nada propio ya, haciendo irrelevante el concepto de “puerta”.

                Es más, ante los depredadores de la región, los Kochinankas han desarrollado un método por demás eficiente que consiste en mirar hacia otro lado, en el exacto momento cuando los depredadores llegan y se meten a alguna cueva, ignorando los gritos de auxilio que los habitantes dan al ser devorados. Hace poco tiempo, recuerda el señor “Kuku” al señor “Ñaña”, se había metido un demonio de fuego a una guardería de la región Chonchora, devorando a muchos inocentes niños. Cuando los padres pidieron apoyo, todos los kochinankas olímpicamente miraron hacia otro lado, hacia el juego de pelota o hacia el teatro de comedia que daban en el anfiteatro nacional. La misma obra, “La Señocienta”, alterada y remendada millones de veces ya que el gusto de la tribu parecía no cambiar nunca. Aunque ahora andaban dando brincos de gusto con la obra “El Indito Feo”, e igual que con la “Señocienta”, ya llevaban varias reinterpretaciones de la misma –la última reinvención de “El Indito Feo”: “Antes muerta que indita” era la comidilla entre la tribu-, y que sirve para lo mismo, en este caso, ignorar la desaparición forzada de los estudiantes del tepochcalli de Ayotzinapa, o la masacre de los macehuales de Tlataia, aparentemente llevada a cabo por valerosos caballeros águila y tigre. Y el más reciente: el asesinato de un tlacuilo que trabajaba en un periódico de la región olmeca que en algunos años se llamará “Veracruz” -dice proféticamente el señor “Kuku” con los ojos en blanco, espantando de momento al señor “Ñaña”- por descubrirle -según las malas lenguas que nunca faltan- los malos manejos tipo mafia del Tlatoani de ésa región.

                “Ya que andas de molón, acompáñame a hacer unos trámites en las oficinas de Seguridad y Sanidad de la Tribu para nuestra Toci, abuela” le pidió el señor “Kuku” al señor “Ñaña”, el cual no comprendía que únicamente hubiese un hospital en toda la región para atender a los habitantes de la tribu de problemas ortopédicos y traumatismos. “El Gran Jefe Casita Blanca Copete Chaparro no tiene dinero” –le intenta explicar “Kuku” a “Ñaña”- “así que ha de ahorrar en todo. La crisis internacional del Pulque ha dejado al país sin dinero, y como una de las Reformas Estructurales consistió en regresarle a las tribus poderosas el derecho de explotación y venta del Pulque Nacional, el supremo gobierno de la tribu anda ladrando por no tener metálico; hay recortes en todo, de trabajadores que son despedidos y en cultura y en servicios…” “Volviendo a lo mismo”-contesta “Ñaña”- “¿Qué vas a hacer de ahora en adelante? ¿Seguirás dando clases de decoración de cuevas?” “No lo sé… Apenas gano tres sacos de cacao transgénico al mes y ahora resulta que me cobran impuestos. Me quitan una quinta parte de cada saco, y ahora quieren pagarme en ésa cosa que se llama Tabla de Débito… Se me hace que me están jineteando el cacao y ellos sacan y sacan y a mí me pagan con puro sebo de iguana. Dicen que no hay dinero, pero para las elecciones locales y para elegir nuevo Gran Jefe hay hasta de sobra, por no hablar de su gran canoa que se acaba de mandar hacer y su nuevo palacio, todo lo que se gasta en pregoneros para propalar a los cuatro vientos de que la tribu va hacia arriba y todo lo que se gasta de representación, además de sus múltiples viajes donde carga hasta con el molcajete a costa del erario tribal, lo que me hace pensar que la crisis sólo es para nosotros…” “Ahí vas de nuevo…” -le espeta el señor “Ñaña”- “¿No ves que ésa actitud es la que te frena como decorador de cuevas? ¿No entiendes que la actitud correcta de un decorador de cuevas es la de un padrote vendiendo belleza? No la de un emisario del pasado buscando derechos para el populacho, eso ya no se usa, porque los jodidos no importan, ¿no ves lo que dicen los nobles? ¡Si son pobres, es porque son flojos! ¡Si quieres triunfar decorando cuevas, debes besar traseros hasta que te salgan pelos gruesos!” “Ah que las hilachas… No creo poder hacerlo, estimado Ñaña… ¿Quieres ver lo que he estado tallando?” “A ver…”












“Estos que siguen son para mi novelita “Hadas” que acabo de terminar…”













                “¡Qué cosas más tétricas haces! ¡Por eso no tienes novia!” “No, ‘Ñaña’, salen muy costosas y no tengo cacao.” “¿Por qué no pintas y tallas pericos? Eso siempre vende, deja de ser tan terco, Kuku.” “Ahí vas de nuevo… ¡Que no! Volviendo a lo de antes, creo que sólo le voy a dar chance al trabajo que tengo en el centro de desarrollo tribal como instructor de decoración de cuevas del Desarrollo Integral del Clan hasta diciembre, y después, me iré a buscar trabajo de lo único que hay en esta Ciudad-Estado…” “¿De qué es ése trabajo que dices?” “De Garrote de Seguridad, Ñaña, garrote de seguridad… Ante tanto ratero, ante tanta crisis, ¿de qué otra cosa se  puede trabajar? Sólo de ladrón o de garrote de seguridad…” ¡FIN!

                ¡Ahí nos vemos hasta la próxima entrega, Camaradas! ¡Con el Gran Finale de Tzitzimine! ¡Tatatiúuu! ¡Tatatiúuu! (Trompetas y fanfarrias) ¡Sayonara! ¡AUNQUE LA AUTORIDAD LA EXCOMULGUE, LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO! ¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN HA DE SER SAGRADA! ¡BASTA DE MORDAZAS A LA OPINIÓN PERSONAL! ¡EL INTERNET AL SER DERECHO HUMANO, DEBE SER ABIERTO Y LIBRE! ¡HISTORIETA O MUERTE! ¡VENCEREMOS! ¡HASTA LA ENTREGA QUE VIENE!